NUNCA PODRÉ OLVIDAR
Nunca podré olvidar
Aquel amanecer
Donde tu y yo
Cantamos al amor
Era la primera vez
Para los dos
Y un volcán nació
Con el amor
La lluvia tras el cristal
De aquella habitación
Tus besos y tu olor
Y toda la emoción.
Era la primera vez
Para los dos
Y un volcán nació
Con el amor
Derechos autor: Manuel Núñez Amador
miércoles, 27 de abril de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
ANA
ANA
Ana:
Cuando se cierra una puerta,
Con ella una vida se va,
si la dejamos abierta,
Nos invitará a soñar.
Ana:
Toda mi vida vagabunda,
Sin lugar ni fronteras,
Me hizo abrir los ojos,
Y creer que con amor,
La vida resulta mejor.
Ana:
Cuantas impurezas,
Hay en la vida,
No persigas nunca la duda,
Busca siempre la verdad,
Y con ella el amor, amor,
Como el que te quiero dar.
Ana:
Cuando los pueblos,
Se liberen del hacha de guerra,
Cuando podamos vivir,
Sin idiomas ni fronteras,
Como nuestros padres
De la antigua era,
Sí, como Adán y Eva.
Nos amaremos en libertad.
Ana cierra los ojos,
Entrégame tu amor,
Juega limpia y sin temor,
Que en mí encontrarás,
El calor que necesitas.
Ana: dame más amor.
Ana: toma mi amor.
Manuel Núñez Amador
YO ERA COMO EL AIRE
" Yo era como el aire "
Yo era como el aire,
que su fuerza perdió,
porque un día el destino,
de ti me alejó.
El agua sin motivos,
puso metros y sol,
porque le dijeron,
hazlo sin temor.
Yo sé bien,
porqué fue,
tu marchar,
mis palabras,
perdieron su valor,
la sonrisa,
que tenías para mí,
se marchitó.
Y ahora así tan lejos,
el tiempo lo dirá,
si esto es verdadero,
no morirá.
Espero que lo pienses,
que afrontes la verdad,
que aunque te hayas ido,
no morirá.
Autor: Manuel Núñez Amador.
Yo era como el aire,
que su fuerza perdió,
porque un día el destino,
de ti me alejó.
El agua sin motivos,
puso metros y sol,
porque le dijeron,
hazlo sin temor.
Yo sé bien,
porqué fue,
tu marchar,
mis palabras,
perdieron su valor,
la sonrisa,
que tenías para mí,
se marchitó.
Y ahora así tan lejos,
el tiempo lo dirá,
si esto es verdadero,
no morirá.
Espero que lo pienses,
que afrontes la verdad,
que aunque te hayas ido,
no morirá.
Autor: Manuel Núñez Amador.
viernes, 15 de abril de 2011
UN FANTASMA ENAMORADO
UN FANTASMA ENAMORADO
Erase una vez un fantasma enamorado, que a la luz de su magia revoloteaba. Quiso el destino que el amor a su alma llegara. Fueron días de fantasías y de magia, al comprobar la soledad de su dama. Sin verle, sin tocarle, ella presentía un hado de misterio que le encantaba, sus días se tornaron alegres y nació en ella la esperanza. Su vida se tornó de energía, de dinamismo y de ilusiones. Al tiempo, su realidad práctica, descubrió que ya estaba harta de soñar, que la vida hay que vivirla intensamente cada segundo y dejar atrás los mundos de la magia.
Pronto, el fantasma, comprobó su error, pues ella estaba enamorada. Y su luz se apagó, vagando por los rincones, buscando el calor que el aire se llevaba.
Viéndola bailar, con el corazón emocionada, suspiraba y lloraba, contemplándola tan hermosa y galana. Al mismo tiempo se alegraba de verla tan feliz, pues él no era futuro ni esperanza; y cambió su amor para servirla en su caminada.
Allí muy cerca de ella, su príncipe azul le esperaba, para llenarle de ilusiones, de realidades y de amor y ella explotó comprobando que sus dichas por fin se alcanzaban.
Adiós amores lejanos, adiós amores soñados, adiós amores imposibles, que ha llegado por fin la primavera a mi corazón. En su felicidad cantaba y gritaba, para que de su vida los viejos fantasmas se alejaran.
Mas el triste fantasma, pudo ocultarse entre las cortinas, siguiéndola por los pasillos y guardando su espalda. Pero el destino, a veces, es injusto y cruel. Ella se sentía observada, comprendiendo que un espíritu le acechaba y contrató a una hechicera para que lo alejara de sus presencias. Aquella daga negra, de la hechicera mágica, encontró donde el fantasma se alojaba. Y gritó en alta voz:
- “¿Quién se esconde detrás de las cortinas?, ¿qué es lo que busca?, ¿por qué de tú presencia en esta casa? ¡Le ruego que hables si no quieres probar las esencias de mi daga, que te enviará a los lugares más negros y dolorosos de los confines de la tierra! ¡No deje que utilice mis fuerzas, te contaré 3 y habla!
- Soy, soy, soy, el alma de un fantasma, que un día entré por la ventana y me enamoré de una dama. Desde ese momento, me enclaustré en esta casa, para llenarme de su amor, a pesar de lo imposible que de mí se enamorara. Nada malo hice, nada malo quiero para ella. Me limitó a descorrer las cortinas para que los rayos del sol y la luna doren su cara. Apartando los malos espíritus que le acechan para atacarla, dando mi alma para que nada le dañara. Me alimento de su perfume, de sus pasos suaves y de su mirada en el espejo cada mañana.
- ¡Pero qué estás diciendo, malvado espíritu infernal!, te doy una oportunidad para que abandones la casa.
- No podré hacerlo, aunque mi alma la condenaras, ya no puedo vivir sin su presencia, ¡déjame que la custodie!, seré su ángel de la guarda.
- ¡Maldito insolente fantasma!, una oportunidad te doy para que salgas por esa ventana y nunca más vuelva o sabrás de mi daga.
- ¡Qué me importa el dolor, qué me importa mi alma, si ya no podré vivir lejos de esta casa!
- Tú lo has querido, aquí está la prueba y la fuerza de mi venganza.
La hechicera, mojó su daba en un brebaje y se abalanzó sobre las cortinas. Un grito de dolor, retumbó en la estancia, unas gotas de sangre llenaron el cortinaje, que resbalaron hasta alcanzar el suelo. Un olor de azahar inundó la sala, un olor que para siempre impregnaría la casa. Un humo celeste y blanco, salió por la ventana y nunca más se supo del fantasma.
Derechos reservados: Manuel Núñez Amador
Erase una vez un fantasma enamorado, que a la luz de su magia revoloteaba. Quiso el destino que el amor a su alma llegara. Fueron días de fantasías y de magia, al comprobar la soledad de su dama. Sin verle, sin tocarle, ella presentía un hado de misterio que le encantaba, sus días se tornaron alegres y nació en ella la esperanza. Su vida se tornó de energía, de dinamismo y de ilusiones. Al tiempo, su realidad práctica, descubrió que ya estaba harta de soñar, que la vida hay que vivirla intensamente cada segundo y dejar atrás los mundos de la magia.
Pronto, el fantasma, comprobó su error, pues ella estaba enamorada. Y su luz se apagó, vagando por los rincones, buscando el calor que el aire se llevaba.
Viéndola bailar, con el corazón emocionada, suspiraba y lloraba, contemplándola tan hermosa y galana. Al mismo tiempo se alegraba de verla tan feliz, pues él no era futuro ni esperanza; y cambió su amor para servirla en su caminada.
Allí muy cerca de ella, su príncipe azul le esperaba, para llenarle de ilusiones, de realidades y de amor y ella explotó comprobando que sus dichas por fin se alcanzaban.
Adiós amores lejanos, adiós amores soñados, adiós amores imposibles, que ha llegado por fin la primavera a mi corazón. En su felicidad cantaba y gritaba, para que de su vida los viejos fantasmas se alejaran.
Mas el triste fantasma, pudo ocultarse entre las cortinas, siguiéndola por los pasillos y guardando su espalda. Pero el destino, a veces, es injusto y cruel. Ella se sentía observada, comprendiendo que un espíritu le acechaba y contrató a una hechicera para que lo alejara de sus presencias. Aquella daga negra, de la hechicera mágica, encontró donde el fantasma se alojaba. Y gritó en alta voz:
- “¿Quién se esconde detrás de las cortinas?, ¿qué es lo que busca?, ¿por qué de tú presencia en esta casa? ¡Le ruego que hables si no quieres probar las esencias de mi daga, que te enviará a los lugares más negros y dolorosos de los confines de la tierra! ¡No deje que utilice mis fuerzas, te contaré 3 y habla!
- Soy, soy, soy, el alma de un fantasma, que un día entré por la ventana y me enamoré de una dama. Desde ese momento, me enclaustré en esta casa, para llenarme de su amor, a pesar de lo imposible que de mí se enamorara. Nada malo hice, nada malo quiero para ella. Me limitó a descorrer las cortinas para que los rayos del sol y la luna doren su cara. Apartando los malos espíritus que le acechan para atacarla, dando mi alma para que nada le dañara. Me alimento de su perfume, de sus pasos suaves y de su mirada en el espejo cada mañana.
- ¡Pero qué estás diciendo, malvado espíritu infernal!, te doy una oportunidad para que abandones la casa.
- No podré hacerlo, aunque mi alma la condenaras, ya no puedo vivir sin su presencia, ¡déjame que la custodie!, seré su ángel de la guarda.
- ¡Maldito insolente fantasma!, una oportunidad te doy para que salgas por esa ventana y nunca más vuelva o sabrás de mi daga.
- ¡Qué me importa el dolor, qué me importa mi alma, si ya no podré vivir lejos de esta casa!
- Tú lo has querido, aquí está la prueba y la fuerza de mi venganza.
La hechicera, mojó su daba en un brebaje y se abalanzó sobre las cortinas. Un grito de dolor, retumbó en la estancia, unas gotas de sangre llenaron el cortinaje, que resbalaron hasta alcanzar el suelo. Un olor de azahar inundó la sala, un olor que para siempre impregnaría la casa. Un humo celeste y blanco, salió por la ventana y nunca más se supo del fantasma.
Derechos reservados: Manuel Núñez Amador
SE ME DERRITEN LOS LABIOS
SE ME DERRITEN LOS LABIOS
Tengo un amor imposible,
Que cuando pienso en sus besos,
Se me derriten los labios,
Y mis ojos terminan llorando.
Es un amor de ensueño,
Que me habla y sonríe despierto,
Mas cuando la noche se acerca,
Me retiro a mi aposento sediento.
Aun siendo imposible lo nuestro,
Es un amor profundo y tierno,
Diferentes caminos tomaremos,
Hasta que hablen los tiempos.
Mi alma se vestirá de fantasía,
Merodeando tus sentimientos,
Me verás por la ventana volando,
Como una paloma sin aliento.
Quizá en otros momentos,
Donde no existan paisajes ni tiempos,
Podamos encontrarnos libres,
Y convirtiendo en posible, nuestro sueño.
Derechos Reservados: Manuel Núñez Amador
Tengo un amor imposible,
Que cuando pienso en sus besos,
Se me derriten los labios,
Y mis ojos terminan llorando.
Es un amor de ensueño,
Que me habla y sonríe despierto,
Mas cuando la noche se acerca,
Me retiro a mi aposento sediento.
Aun siendo imposible lo nuestro,
Es un amor profundo y tierno,
Diferentes caminos tomaremos,
Hasta que hablen los tiempos.
Mi alma se vestirá de fantasía,
Merodeando tus sentimientos,
Me verás por la ventana volando,
Como una paloma sin aliento.
Quizá en otros momentos,
Donde no existan paisajes ni tiempos,
Podamos encontrarnos libres,
Y convirtiendo en posible, nuestro sueño.
Derechos Reservados: Manuel Núñez Amador
NADIE
NADIE
Agarrado a tu cuerpo,
Como el niño a su madre,
Con todo su cariño,
Y todo su linaje.
Nadie me quitará,
Esta idea de amarte,
Nadie.
Agarrado a esta idea,
Con ardor y coraje,
De seguir a tu vera,
Por más que me aparten.
Nadie me quitará,
Esta idea de amarte,
Nadie.
Así vivo por ti,
Mientras amor me quede,
Así vivo por ti,
Aunque la muerte me llegue.
Si tú eres para mí,
El sol de mi vida,
La luna y las estrellas,
Y el sendero de mis días.
Como flores abiertas,
En día de primavera,
Con murmullos contarios,
De abejas visitantes.
Nadie me quitará,
Esta idea de amarte,
Nadie.
Aunque parezca mentira,
Nadie es de nadie,
Pero por más que lo pienso,
Yo soy de tu aire.
Nadie me quitará,
Esta idea de amarte,
Nadie.
Manuel Núñez Amador
EL VIVIR NO CONSISTE
EL VIVIR NO CONSISTE
El vivir no consiste,
cerrar los ojos y soñar,
abrir la boca y bostezar,
es necesario caminar.
Y tomando las manos
De vagabundos y obreros,
de sedientos y oprimidos,
para, construir caminos.
anchos y serenos,
que no coarten el respirar,
tampoco la fe de volar,
sólo vivir, para ayudar.
Dejando los reproches,
palabras tontas sin colores,
que la luz brille en las noches,
envueltas por hermosas flores.
Nunca dejes anclado,
a pesar del resultado,
a tu más fiero enemigo,
Ve, y estréchale tus manos.
Porque para vivir,
Todos somos necesarios,
Desde el albañil al aprendiz,
Del agua a los pájaros.
De qué me sirve estar,
Conmigo sólo asociado,
Sí veo a mi alrededor,
Hombres sufriendo y anclados.
Derechos reservados: Manuel Núñez Amador
El vivir no consiste,
cerrar los ojos y soñar,
abrir la boca y bostezar,
es necesario caminar.
Y tomando las manos
De vagabundos y obreros,
de sedientos y oprimidos,
para, construir caminos.
anchos y serenos,
que no coarten el respirar,
tampoco la fe de volar,
sólo vivir, para ayudar.
Dejando los reproches,
palabras tontas sin colores,
que la luz brille en las noches,
envueltas por hermosas flores.
Nunca dejes anclado,
a pesar del resultado,
a tu más fiero enemigo,
Ve, y estréchale tus manos.
Porque para vivir,
Todos somos necesarios,
Desde el albañil al aprendiz,
Del agua a los pájaros.
De qué me sirve estar,
Conmigo sólo asociado,
Sí veo a mi alrededor,
Hombres sufriendo y anclados.
Derechos reservados: Manuel Núñez Amador
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